Una nueva investigación del Centro de Investigación de Asuntos Públicos AP-NORC revela que aproximadamente 6 de cada 10 estadounidenses creen que el país ya no es un buen lugar para los inmigrantes. La encuesta indica que aproximadamente un tercio de la población general (una tasa que supera la mitad entre los adultos hispanos) reporta que ellos o conocidos han sufrido impactos directos de las políticas migratorias en el último año. También reportaron la necesidad de portar prueba de ciudadanía y casos de detenciones, deportaciones o cambios significativos en sus rutinas diarias y planes de viaje. Esta percepción de una disminución en la receptividad del país se produce durante un período de intensificación de las medidas de control y debates sobre las restricciones a la ciudadanía por derecho de nacimiento.
La realidad que viven los inmigrantes en Estados Unidos ha sufrido profundas transformaciones tras meses de intensificación de las medidas de control migratorio en todo el país. Actualmente, la percepción pública refleja este endurecimiento, ya que pocos estadounidenses consideran que el país sea un lugar ideal para los inmigrantes hoy en día, aunque reconocen que esta ha sido una característica histórica de la nación.
Los datos recopilados entre el 16 y el 20 de abril de 2026 indican que el 65% de la población adulta cree que Estados Unidos fue en su momento un gran lugar para los inmigrantes, pero que ya no lo es, mientras que solo el 27% mantiene una visión optimista de la situación actual. Un 10% afirma categóricamente que el país nunca ha representado un entorno favorable para este grupo.
Este escenario de incertidumbre se extiende al debate legal y social sobre el derecho a la ciudadanía por nacimiento, un tema que ha adquirido nuevas dimensiones con el análisis de la Corte Suprema sobre los posibles límites a este precepto. Recientemente, la Corte examinó los argumentos del presidente Donald Trump, quien busca restringir este beneficio a los hijos nacidos de padres que se encuentran en el país de forma irregular o temporal.
La opinión pública sobre el tema es compleja y, en ocasiones, ambivalente. Si bien el 65% de los adultos estadounidenses generalmente apoya la concesión automática de la ciudadanía a todos los niños nacidos en territorio estadounidense, este apoyo fluctúa drásticamente según la situación legal de los padres. Por ejemplo, según la encuesta, tres cuartas partes de la población apoyan la ciudadanía para los hijos de titulares de visas de trabajo, pero este porcentaje desciende al 58% cuando se trata de padres con visas de turista y se divide por igual cuando los padres se encuentran en situación irregular.
La polarización política acentúa estas divisiones: la mayoría de los demócratas e independientes favorecen la ciudadanía automática, mientras que solo el 44% de los republicanos comparte esta postura. Además de los debates ideológicos, la preocupación por el estatus migratorio ya tiene repercusiones prácticas en la vida cotidiana de una cuarta parte de los estadounidenses.
La encuesta se realizó con 2596 adultos a través del
panel NORC AmeriSpeak® de la Universidad de Chicago, con un margen de error de
2,6 puntos porcentuales, lo que refleja el intenso debate nacional sobre la
identidad y el futuro de la inmigración en el país.