Las elecciones estadounidenses de mitad de mandato, conocidas como midterms, se celebran a mitad del mandato presidencial para renovar el Congreso; es decir, se eligen representantes para la Cámara de Representantes y para el Senado. Este año, las elecciones generales de mitad de mandato tendrán lugar el martes 3 de noviembre y posiblemente tendrán el poder de redefinir el rumbo de la política estadounidense.
En este sentido, están en juego los 435 escaños de la Cámara de Representantes de los Estados Unidos, además de 35 de los 100 escaños del Senado, cuyos mandatos duran seis años. Simultáneamente, 36 de los 50 estados elegirán gobernadores y otros cargos estatales, como magistrados, para mandatos de cuatro años.
La composición partidista del Congreso ejerce una gran influencia sobre las acciones presidenciales, ya que el número de escaños por partido se considera una forma de medir la popularidad del gobierno actual y de sus actos. Por la misma razón, las midterms también tienen la finalidad de orientar el rumbo de la democracia, al permitir a los votantes reorganizar el poder y optar por congresistas más alineados o más distantes de la agenda del presidente, lo que puede conducir —o no— a una posible reelección.
Dicho esto, actualmente el Senado cuenta con 53 escaños republicanos frente a 47 demócratas, de un total de 100. En cuanto a la Cámara de Representantes, los republicanos controlan la cámara al ostentar la mayoría absoluta; sin embargo, los demócratas solo necesitan ganar tres escaños para revertir la situación, dado que actualmente hay 214 demócratas y 219 republicanos en el cargo.
En este contexto, la cuestión migratoria es uno de los temas en los que más recursos están invirtiendo ambas partes en sus campañas electorales hasta la fecha, ya que podría convertirse en un factor decisivo para los resultados. El asunto se ha convertido en el eje central de los debates y las estrategias políticas para movilizar al electorado, dado que el actual gobierno se opone abiertamente a las políticas migratorias; por ello, los votantes republicanos —especialmente los partidarios de Donald Trump y los seguidores del movimiento MAGA— depositarán su confianza en candidatos que aborden frecuentemente este tema, planteando la entrada de inmigrantes como una cuestión de seguridad pública.
A partir de lo expuesto, podemos comprender por qué los republicanos están centrando gran parte de su campaña en el tema de la inmigración y en el cumplimiento de las leyes antimigratorias, dado que la repercusión positiva de las declaraciones de Trump sobre este asunto durante su campaña —sumada a la amplia difusión de desinformación y noticias falsas entre la comunidad migrante del país— contribuyó a su victoria electoral. En consecuencia, aquel sector de la población que se opone a la inmigración y respalda las políticas de deportación de Trump atribuye a los inmigrantes numerosas situaciones negativas que atraviesa el país; para ello, utiliza afirmaciones que difaman la imagen de este colectivo, asociando directamente la frontera con el aumento de la criminalidad y los problemas crecientes de la economía doméstica.
Por otro lado, según una investigación del Searchlight Institute, los demócratas parecen priorizar la justicia frente a la persecución masiva que ha mantenido el actual gobierno. El partido sostiene que la política migratoria debe respetar los derechos humanos y tratar a la población inmigrante con humanidad y respeto. En este sentido, la contienda podría decidirse gracias a aquellos votantes que aún no han definido su candidato y que están abiertos a votar por cualquiera de los dos partidos. Existen otras cuestiones importantes relacionadas con el gobierno de Trump, como la política exterior y la economía, que han influido en la opinión de la población local.
En resumen, los resultados
de las midterms implican una respuesta y una evaluación por parte
de la ciudadanía sobre la situación política del país en los últimos dos años,
además de determinar las expectativas de la población para los próximos
mandatos; todo ello mientras la cuestión migratoria desempeña un papel
fundamental en la toma de decisiones de los votantes.